Y ella, con 11 años, se durmió en una camilla de quirófano, tiritando de nervios, con su mano cogida a la de su madre. Sin entender muy bien que le estaba pasando a su cuerpo. Se le fueron cerrando los ojos, se dejó llevar por esa extraña sensación provocada por la anestesia. Flotaba, e intentaba, tal como su madre le había recomendado, dormirse pensando en algo bonito. Fue tan rápido que no notó cuando su madre le soltó la mano y se despidió de ella con un beso en la mejilla. Y empezó a soñar. Y ahí la dejó, rodeada de mujeres que cuidarían de ella durante ese rato. Que la arroparían. Rodeada de luces que le recordaban a las que veía en las películas en los camerinos, siempre muy iluminados. Focos de diferentes intensidades preparados. Con aparatos a derecha e izquierda que emiten continuamente sonidos, rítmicos y ondas de colores. Con instrumentos de diferentes formas y tamaños, colocados en orden, sobre mesas vestidas de verde. Y mientras avanzada a la sala de espera sentía ...
Besitos bondhu, te envío toda la energía mas positiva!
ResponderEliminarSiempre positivo, nunca negativo...
ResponderEliminarUn beso Andrea!
Carlos
vamos todavía carajo !!!!!!!!!!! Bs. G
ResponderEliminarEso, buen propósito!!!!
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