El 21 de julio me subí en un avión rumbo a Mozambique. A Chókwè, provincia de Gaza. Con muy poco equipaje, una mochila y mucha ilusión. Y 2 amigas y una cuarta que allí nos esperaba (pero ellas se merecen un post aparte!). Una mochila que 17 años antes había venido ya conmigo a la India. Qué mochila tan diferente y a la vez tan similar. Una mochila con menos carga esta vez, más vacía de ropa y cosas materiales. Mucho más llena de tranquilidad, de experiencias. Con la misma ilusión, con los mismos ideales, quizás más claros, pero sin ganas de discutirlos con nadie. Con ganas de no cerrar los ojos para no perderme detalle. Con los 5 sentidos activados al máximo. Con una libreta y un boli para poner por escrito todo aquello que va surgiendo. Con la certeza que todo iba a salir bien. Y así fue. Ha sido un viaje que todo el puede catalogarse como Un Lugar en el mundo en si mismo. Por la compañía, por las actitudes, por la acogida recibida, por lo visto, por lo v...
¿Sabéis esa sensación de salir del mar, cuando está agitado, llenita de arena y algas, con el pelo más que revuelto, el bañador descolocado y tu agotada …? (pero contenta) y después de saltar olas y revolcarte una y otra vez debajo de ellas y tragar agua…? Pues es la imagen que me viene a la cabeza si pienso en este primer año como docente en Ciclos Formativos. He salido a flote, he llegado a la orilla, llenita de arena y agotada, pero contenta. He sufrido, he saltado muchas olas, me he hundido otras muchas, en algún momento he podido flotar para recuperar la energía y ha vuelto a empezar el ciclo. Cuando parecía que venía la calma, aparecía otra gran ola y la bandera roja. En otro momento ondeaba la bandera de las medusas y había que esquivarlas porque picaban. Y finalmente se ha visto la bandera verde y ha vuelto la calma. Y mi pelo está llenito de arena. Voy a necesitar una buena ducha (o más de una) para ir sacando de todos los rincones del cuerpo la arena, las algas. Y va a ...
....para descansar ... para leer ... para bañarse ... para disfrutar con las vistas ... para revivir los veranos de la infancia, adolescencia... ... para desayunos en la terraza ... para siestas ... para en los últimos años disfrutarlo viendo como lo disfruta jimena ... para reencuentros con amigos/as ... para estar en familia ... para esconder los pies en la arena ... para ir en sandalias o descalza a todas horas ... para improvisar planes o simplemente dejar pasar los días de manera tranquila ... para tomar helados y granizados de limón ... para cafés con hielo en el bar de la playa ... para charlas en el embarcadero Ese es mi refugio, en Mallorca, al que voy no tan a menudo como quisiera, pero del que por lo menos una vez al año intento disfrutar. Un lugar de aguas increibles, tanto si están en calma como con grandes temporales, que me atrapa año a año. Feliz dia!
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